Patuques

Mamamia Recommends

Quizás el término “patuque o empatucarse” suena demasiado latino, pero seguro has oído hablar de los juegos sensoriales o messy play. Consisten en

actividades donde le permitimos al niño “empatucarse” o ensuciarse. La estrategia es ofrecerle material comestible para que pueda oler, probar, observar, frotar, apilar, esparcir, amasar y explorar. Un experiencia de independencia y exploración.

 

Me enamoré de los patuques cuando comencé a trabajar como maestra de preescolar. En la institución donde trabajaba no acostumbraban a hacerlos y busqué la forma de convencerlos para que me permitieran probar. Por supuesto que también se enamoraron. Y no sólo ellos, sino niños y padres también. Todos los días algún padre preguntaba: ¿Y de qué se empatucaron hoy? Acto seguido me decían: menos mal que mi hijo tiene la oportunidad de hacer esas cosas contigo, por que yo ni de loca hago eso en casa.

 

Permitir que el niño se ensucie, es parte de su desarrollo natural ya que a través del tacto y la boca, lo pequeños descubren el mundo. Para muchos padres no es fácil aceptar esta tendencia, ya que rompe con las rutinas que se tienen en casa. Genera duda y comienzan a surgir preguntas como:¿cómo le enseño que con la comida no se juega? ¿Aprenderá a usar los cubiertos?

La respuesta es Sí. Sí aprenden a distinguir entre la exploración y la necesidad fisiológica de comer. Incluso está demostrado que los niños quienes han explorado sus alimentos con las manos, muestran más apetito e interés por la hora de la comida.

 

Además de favorecer el desarrollo psicomotor del pequeño (trabajo de sus manos para tener movimientos más precisos en el agarre), el patuque estimula los sentidos, enseña el valor y el espacio que ocupa el otro en nuestro mundo, trabaja en el desarrollo del niño con su entorno e incluso estimula el desarrollo y la madurez en niños premier o prematuros.

 

Recomiendo realizar la actividad con niños de seis meses en adelante. Puedes usar: compota, masa de harina de maíz, puré de vegetales o frutas, gelatina, pudín, pasta sancochada, y otros. Chequea que tu peque no sea alérgico a ningún material y mantente a su lado para evitar cualquier accidente.

 

La mejor forma de hacer un patuque en casa es colocando el material en un mantel o una caja plástica, asegurándonos que está limpia la superficie. Podemos dejar que el peque juegue libremente o podemos ofrecerle algunas cucharitas o envases plásticos para llenar y vaciar. Al terminar sólo enciende la ducha y listo. Adiós cualquier residuo.