Por la carretera de Vieques

La gente de pueblo es más feliz, punto. Esta fue otra de las reminiscencias con las que me vine de #Vieques. Yo nací en un pueblo y conocí al menos alguna vez esa felicidad. De sentarse en el mismo sitio a ver pasar gente. De vivir sin tráfico, cerca del mar, sin tanta preocupadera por tanto… que al final siempre alguien resuelve. Rosa y el Firi estaban siempre sentados a la orilla de la carretera que lleva a la playa en la Isla de Vieques.  Verlos tan relajados le da a uno un fresquito… porque la gente de pueblo contagia eso y más. Rosa y el Firi tenían su sala en plena vía y abierta para jugar dominó con quien gustara. Nosotros pasábamos siempre apurados, hasta que decidimos sentarnos con ellos para recordar por un ratico lo sabroso que es vivir <pata suelta> y sin tanto afán. Como se suele vivir en los “porches” de las casas de pueblo. Dedicado a mis porteños que sé que tanto extrañan un malecón, una panadería, la canal… cualquier rincón de paz. El que vivió en un pueblo, así sea un mes, sabe de lo que estamos hablando.

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